viernes, 29 de mayo de 2015

Análisis

Mi Análisis



 Estrategias cognitivas
Hoy en día es común encontrar en la literatura y planes de estudio, palabras como pensamiento crítico o la formación crítica de los universitarios. Probablemente en algunas ocasiones, en reuniones de trabajo o en el ámbito educativo, has escuchado frases del tipo, “se un pensador crítico”, “realiza argumentos críticos”, y otras por el estilo. Pero, ¿Qué es pensar bien?, ¿Qué es un pensamiento bien elaborado o crítico?  
Aprender a aprender significa estar consciente de lo que aprendes, de tus capacidades, habilidades y destrezas; es desarrollar capacidades que te permitan una asimilación crítica de la información que recibes a diario. 
El estudiante hábil es aquel que utiliza estrategias de aprendizaje, entendiendo por habilidad a “la actividad mental que puede aplicarse a tareas específicas de aprendizaje. Predecir, resumir y hacer mapas de textos son un ejemplo de habilidades” (Beau, J., 1997:34). Sin embargo, el aprendizaje no se da sólo por el hecho de conocer estas estrategias, sino que además es necesario saber cómo y cuándo utilizarlas.  
La formación universitaria requiere de una serie de destrezas que permitan llevar tu aprendizaje hacia el desarrollo de habilidades cognitivas de orden superior, de manera que integres a tu actuar estrategias que, a su vez, te permitan aprender a aprender y autorregular los aprendizajes eligiendo las estrategias más adecuadas para lograrlo. Por lo tanto, el desarrollo del presente tema pretende responder a las siguientes preguntas: 
¿Cómo aprendo? 
¿Qué estrategias utilizo para aprender?  
1.1. Procesos básicos del pensamiento 
Para aprender a aprender, primero necesitas saber cómo es que aprendes. El aprendizaje es un fenómeno social que acontece en el ámbito personal, y como tal, es intransferible.  
Aprender consiste en acumular experiencias reutilizables en el futuro, y para ello se necesita motivación, tiempo y práctica. Ahora bien, esto no significa que el aprendizaje sea individual y aislado. El hombre es un ser social, que aprende de otros y con los otros. (Martínez, s/f).  
Cabe destacar que el aprendizaje depende de distintos procesos mentales. Así se tiene que el pensamiento está definido por toda una serie de operaciones o procesos mentales, cuya ejecución activa la capacidad de pensar y la perfecciona
De acuerdo con León (2006:44), “El pensamiento se refiere a la manipulación y combinación mentales de representaciones internas, siendo las materias primas fundamentales: las imágenes, los conceptos, palabras y los símbolos. No obstante, abarca diversos procesos mentales; por tanto, el acto de pensar está dado por una serie de operaciones del pensamiento, llamadas habilidades”. 
Los procesos o habilidades básicas del pensamiento son las que permiten sobrevivir en el mundo cotidiano, además de ser la base para el desarrollo de habilidades del pensamiento complejo.
Guevara, G. (2000) señala que son aquellas habilidades de pensamiento que sirven para sobrevivir en el mundo cotidiano, tienen una función social y, visto de esta manera, es importante que el estudiante no las haga a un lado. 
Aunque no existe una categorización única, diversos autores coinciden en que son cinco las habilidades o procesos cognitivos básicos, mismos que a continuación se mencionan: 
Observación: Es el proceso mental de fijar la atención en una persona, objeto, evento o situación, a fin de identificar sus características, las cuales tienen que ser representadas mentalmente y archivadas en la mente, de modo que sean recuperables en el momento que se desee. (De Sánchez, 1995:29) 
Comparación: Consiste en el establecimiento de diferencias y semejanzas entre personas, objetos, eventos o situaciones. El establecimiento de semejanzas permite generalizar, en tanto que el de diferencias, particularizar, y como consecuencia de ambos, comparar. (De Sánchez, 1995:57) 
Relación: El proceso de relación se da una vez que se obtienen datos, producto de la observación y de la comparación. La mente humana realiza abstracciones de esa información y establece nexos entre los datos: entre los informes, las experiencias previas y teorías. Establecer relaciones es conectar los resultados de la exploración, vincular información y, por lo tanto, realizar una habilidad de pensamiento un poco más compleja que las anteriores. (De Sánchez, 1995:64) 
Clasificación: La clasificación es un proceso mental que permite agrupar personas, objetos, eventos o situaciones con base en sus semejanzas y diferencias; es una operación epistemológica fundamental.  La clasificación permite identificar personas, objetos, eventos o situaciones que jamás se han visto, e identificar o definir conceptos y plantear hipótesis. (De Sánchez, 1995:64) 
Descripción: Es el proceso mediante el cual se informa de manera clara, precisa y ordenada, las características del objeto de la observación. Se puede describir de lo general a lo particular, de lo inmediato a lo mediato, etc., dependiendo del propósito de la descripción. Describir es dar cuenta de lo que se observa, se compara, se conoce, se analiza, etc. En un primer nivel de conocimientos, describir consiste en dar cuenta de las características de una persona, objeto, evento o situación. En el nivel reflexivo de pensamiento (analítico) también se describen las relaciones, las causas y sus efectos, los cambios que se presentan en esos objetos, situaciones y fenómenos. (De Sánchez, 1995:64)
1.2. ¿Estrategias de aprendizaje o técnicas de estudio? 
Todos los seres humanos utilizan estrategias que les permiten apropiarse de saberes que son necesarios para enfrentar las diferentes situaciones de la vida diaria; sin embargo, no siempre son conscientes del uso que hacen de ellas ni tienen un panorama claro de cómo y dónde utilizarlas. En el ámbito académico, el desarrollo de estas estrategias permite ir desarrollando habilidades de aprendizaje que te facilitan el acceso a los diferentes materiales de estudio con los que te enfrentas. 
En el tema anterior entendiste que el aprender a aprender implica la capacidad de reflexionar en la forma en que se aprende y por ende, actuar en consecuencia. Ahora,  en este tema, abordarás qué son las estrategias cognitivas, iniciando con su definición, la diferencia entre estrategias y técnicas de estudio, su clasificación y la función que éstas tienen en el aprendizaje.  
De acuerdo con Monereo, las estrategias de aprendizaje son
"Procesos de toma de decisiones (conscientes e intencionales) en los cuales el alumno elige y recupera, de manera coordinada, los conocimientos que necesita para cumplimentar una determinada demanda u objetivo, dependiendo de las características de la situación educativa en que se produce la acción." (Citado por Díaz-Barriga y Hernández, 2007: 24)
Estas estrategias van desde las simples habilidades de estudio, como el subrayado de la idea principal, hasta los procesos de pensamiento complejo, como el uso de analogías para relacionar el conocimiento previo con la nueva información, además del aprendizaje estratégico que te permite transferir el conocimiento de un contexto a otro.
El uso de estrategias está asociado a otro tipo de recursos y procesos cognitivos de los cuales dispones. Algunos autores concuerdan con la necesidad de distinguir varios tipos de conocimiento que interactúan entre sí cuando utilizas estrategias, mismos que a continuación se describen (Díaz-Barriga y Hernández, 2002: 235):  
Cabe mencionar que las estrategias no son simples técnicas de estudio, sino que se apoyan en éstas para lograr su finalidad; es decir, las técnicas son una serie de actividades específicas que llevas a cabo cuando estudias (repetir, subrayar, esquematizar, realizar preguntas, deducir, entre otras), y que también sueles utilizar de forma automática, porque ya estás habituado a ellas. Por su parte, una estrategia es una guía de acciones que debes seguir para llegar a un resultado; por tanto, son siempre conscientes e intencionales y están dirigidas a un objetivo relacionado con la solución de problemas, la elaboración de un producto académico determinado o un desempeño que implique una elaboración propia.  
Hay que señalar, además, que las estrategias tienen un grado de flexibilidad que te permite utilizarlas cuando lo requieres. En este sentido, es necesario enfatizar que no son recetas que deban aplicarse al pie de la letra, pues el uso que haces de ellas va a depender del objetivo que deseas alcanzar y del tipo de tarea que emprenderás.  
Para que una acción que llevas a cabo sea considerada como una estrategia, es necesario que cumpla con las siguientes características: 
 Implicar la selección y uso de tus propios recursos y aquellas capacidades de las que dispones.  Estar constituida por una serie de técnicas, destrezas y habilidades.  Su uso no debe ser automático, sino controlado.  Debe existir una planeación previa y un control durante su ejecución.  Contar con un componente motivacional, es decir, debes sentir que verdaderamente es útil para tu aprendizaje.  Debe utilizarse en función de las demandas contextuales y la consecución de ciertas metas de aprendizaje. 
1.3. Tipos de estrategias cognitivas 
Aunque no existe una sola clasificación, es posible diferenciar tres tipos de estrategias de acuerdo al proceso cognitivo que llevan a cabo y su finalidad:  
Estrategias de recirculación de la información: Se consideran como las más básicas empleadas por cualquier estudiante. Suponen un procesamiento de carácter superficial, y son utilizadas para conseguir un aprendizaje literal o al pie de la letra. La estrategia básica es el repaso, el cual consiste en repetir una y otra vez (recircular) la información que se ha de aprender en la memoria de trabajo hasta lograr una asociación, para luego integrarla en la memoria a largo plazo.  
Las estrategias de repaso simple son útiles cuando los materiales que se han de aprender no poseen o tienen escasa significatividad lógica, o cuando tienen poca significatividad psicológica para el estudiante. De hecho, puede decirse que son las estrategias básicas para el logro de aprendizajes repetitivos o memorísticos (Díaz-Barriga y Hernández, 2002:238). 
Las estrategias de organización: Permiten realizar una reorganización de la información que va a aprenderse. Mediante el uso de dichas estrategias es posible organizar, agrupar o clasificar la información, con la intención de lograr una representación correcta de ésta, explotando ya sea las relaciones posibles entre sus distintas partes o las relaciones entre la información que se ha de aprender y las formas de organización esquemática internalizadas por el estudiante (Díaz-Barriga y Hernández, 2002:239). 
Las estrategias de elaboración: Suponen básicamente integrar y relacionar la nueva información que ha de aprenderse con los conocimientos previos pertinentes. Puede ser de dos tipos: simple y compleja; la distinción entre ambas radica en el nivel de profundidad con que se establezca la integración. También se distingue entre elaboración visual y verbal-semántica. Es evidente que estas estrategias permiten el tratamiento y una codificación más sofisticada de la información que se ha de aprender, porque atiende a su significado y no a aspectos superficiales (Díaz-Barriga y Hernández, 2002: 239). 
En la siguiente tabla puedes ver los diferentes tipos de estrategias, el proceso de aprendizaje que promueven, su finalidad y la técnica o habilidad que requieres dominar para cada una.  
1.4. Estrategias para la lectura y la elaboración de textos académicos 
Aún cuando forman parte de las estrategias cognitivas, la lectura y escritura de textos académicos requiere de un tratamiento diferente, debido a la complejidad de procesos mentales que se ponen en funcionamiento al realizarlas y dada su importancia en esta modalidad. Aunque más adelante abordarás este tema con mayor profundidad, es acertado considerar desde este punto algunas estrategias que te pueden servir para llevar a cabo estas tareas.  
Estrategias para la elaboración de textos académicos
La elaboración de textos “[…] es un proceso cognitivo complejo que consiste en traducir el lenguaje representado (ideas, pensamientos, sentimientos, impresiones de tipo episódico que posee el sujeto) en discurso escrito coherente, en función de contextos comunicativos y sociales determinados […]” (Díaz- Barriga y Hernández, 2002:310). Al ser una de las actividades que debes realizar frecuentemente, es importante que adquieras habilidades que te permitan escribir de manera correcta.    La producción de textos requiere de una actividad autorregulada, puesto que se trabaja de forma reflexiva y creativa. Escribir exige ser preciso, sistemático y ordenado en la exposición de las ideas. En relación a los componentes estructurales de este proceso, Flower y Hayes (1986) mencionan tres subprocesos con respecto a la escritura: la planificación, la redacción y la revisión (citado en Díaz Barriga, 2002). Veamos cada uno de ellos. 
Planificación: En este primer momento debes establecer cuáles son los objetivos del escrito, además de establecer un plan para su elaboración. Para ello es necesario:  Analizar la situación comunicativa, es decir, hacia quién va dirigido el escrito y la intención del mismo.  Generar ideas a partir de los conocimientos disponibles.  Organizar las ideas, jerarquizándolas y agrupándolas en bloques. 
Redacción: En un segundo momento es necesario que transformes esas ideas, generadas en un momento previo, en texto, lo que supone el desarrollo del tema. Para esto requieres:  Transcribir las ideas a una organización lingüística necesariamente lineal.  Utilizar conocimientos de estructuras textuales, gramaticales léxicas y ortográficas.Tener en cuenta los condicionantes del contexto (intención y audiencia). 
Revisión: En este último momento vas a evaluar el escrito a través de una lectura analítica, para verificar que cumpla su función comunicativa. Para hacerlo, debes:  Realizar la lectura comparando la idea inicial del plan con el producto final.  Detectar los errores, falta de coherencia, desvinculación de párrafos, etc.   Corregir el problema o problemas detectados y mejorar el escrito.



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