Estrategias cognitivas
Hoy en día es común encontrar en
la literatura y planes de estudio, palabras como pensamiento crítico o la
formación crítica de los universitarios. Probablemente en algunas ocasiones, en
reuniones de trabajo o en el ámbito educativo, has escuchado frases del tipo,
“se un pensador crítico”, “realiza argumentos críticos”, y otras por el estilo.
Pero, ¿Qué es pensar bien?, ¿Qué es un pensamiento bien elaborado o
crítico?
Aprender a aprender significa
estar consciente de lo que aprendes, de tus capacidades, habilidades y
destrezas; es desarrollar capacidades que te permitan una asimilación crítica
de la información que recibes a diario.
El estudiante hábil es aquel que utiliza estrategias de
aprendizaje, entendiendo por habilidad a “la actividad mental que puede
aplicarse a tareas específicas de aprendizaje. Predecir, resumir y hacer mapas de textos son un ejemplo de
habilidades” (Beau, J., 1997:34). Sin embargo, el aprendizaje no se da
sólo por el hecho de conocer estas estrategias, sino que además es necesario
saber cómo y cuándo utilizarlas.
La formación universitaria requiere de una serie de destrezas que permitan
llevar tu aprendizaje hacia el desarrollo de habilidades cognitivas de orden
superior, de manera que integres a tu actuar estrategias que, a su vez,
te permitan aprender a aprender y autorregular los aprendizajes eligiendo las
estrategias más adecuadas para lograrlo. Por lo tanto, el desarrollo del
presente tema pretende responder a las siguientes preguntas:
¿Cómo aprendo?
¿Qué estrategias utilizo para
aprender?
1.1. Procesos básicos del pensamiento
Para aprender a aprender, primero
necesitas saber cómo es que aprendes. El aprendizaje es un fenómeno social que acontece en el ámbito personal,
y como tal, es intransferible.
Aprender consiste en acumular experiencias reutilizables en el futuro, y para ello se necesita motivación, tiempo y práctica.
Ahora bien, esto no significa que el aprendizaje sea individual y aislado. El hombre es un ser social, que
aprende de otros y con los otros. (Martínez, s/f).
Cabe destacar que el aprendizaje
depende de distintos procesos mentales. Así se tiene que el pensamiento está definido por toda una serie de
operaciones o procesos mentales, cuya ejecución activa la capacidad de pensar y
la perfecciona.
De acuerdo con León (2006:44), “El pensamiento se refiere a
la manipulación y combinación mentales de representaciones internas, siendo las
materias primas fundamentales: las imágenes, los conceptos, palabras y los
símbolos. No obstante, abarca diversos procesos mentales; por tanto, el acto de pensar está dado por una
serie de operaciones del pensamiento, llamadas habilidades”.
Los procesos o habilidades
básicas del pensamiento son las que permiten
sobrevivir en el mundo cotidiano, además de ser la base para el desarrollo de
habilidades del pensamiento complejo.
Guevara, G. (2000) señala que son aquellas habilidades de
pensamiento que sirven para sobrevivir en el mundo cotidiano, tienen una función social y,
visto de esta manera, es importante que el estudiante no las haga a un lado.
Aunque no existe una
categorización única, diversos autores coinciden en que son cinco las habilidades o procesos cognitivos
básicos, mismos que a continuación se mencionan:
Observación: Es el proceso mental de fijar la atención en una persona,
objeto, evento o situación, a fin de identificar sus características, las cuales tienen que ser representadas
mentalmente y archivadas en la mente, de modo que sean recuperables en
el momento que se desee. (De
Sánchez, 1995:29)
Comparación: Consiste en el establecimiento de diferencias y semejanzas entre
personas, objetos, eventos o situaciones. El establecimiento de semejanzas
permite generalizar, en
tanto que el de diferencias, particularizar, y como consecuencia de ambos, comparar. (De Sánchez, 1995:57)
Relación: El proceso de relación se da una vez que se obtienen datos,
producto de la observación y de la comparación. La mente humana realiza
abstracciones de esa información y establece nexos entre los datos: entre los
informes, las experiencias previas y teorías. Establecer relaciones es conectar los resultados de la exploración, vincular información y, por lo tanto, realizar una habilidad de pensamiento un poco más
compleja que las anteriores. (De Sánchez, 1995:64)
Clasificación: La clasificación es un proceso mental que permite
agrupar personas, objetos, eventos o situaciones con base en sus semejanzas y
diferencias; es una operación epistemológica fundamental. La clasificación permite identificar personas,
objetos, eventos o situaciones que jamás se han visto, e identificar o definir conceptos y plantear
hipótesis. (De Sánchez,
1995:64)
Descripción: Es el proceso mediante el cual se informa de manera clara,
precisa y ordenada, las características del objeto de la observación. Se puede
describir de lo general a lo particular, de lo inmediato a lo mediato,
etc., dependiendo del propósito de la descripción. Describir es dar cuenta de lo que se observa,
se compara, se conoce, se analiza, etc. En un primer nivel de
conocimientos, describir consiste en dar cuenta de las características de una
persona, objeto, evento o situación. En el nivel reflexivo de pensamiento (analítico) también se describen las
relaciones, las causas y sus efectos, los cambios que se presentan en esos
objetos, situaciones y fenómenos. (De Sánchez, 1995:64)
1.2. ¿Estrategias de aprendizaje o técnicas de estudio?
Todos los seres humanos utilizan
estrategias que les permiten apropiarse de saberes que son necesarios para
enfrentar las diferentes situaciones de la vida diaria; sin embargo, no siempre
son conscientes del uso que hacen de ellas ni tienen un panorama claro de cómo
y dónde utilizarlas. En el
ámbito académico, el desarrollo de estas estrategias permite ir desarrollando habilidades de
aprendizaje que te facilitan
el acceso a los diferentes materiales de estudio con los que te enfrentas.
En el tema anterior entendiste
que el aprender a aprender implica la capacidad de reflexionar en la forma en
que se aprende y por ende, actuar en consecuencia. Ahora, en este tema, abordarás qué son las
estrategias cognitivas, iniciando con su definición, la diferencia entre
estrategias y técnicas de estudio, su clasificación y la función que éstas
tienen en el aprendizaje.
De acuerdo con Monereo, las estrategias de aprendizaje son
"Procesos de toma de decisiones (conscientes e intencionales) en los cuales el alumno elige y recupera, de manera
coordinada, los conocimientos que necesita para cumplimentar una determinada
demanda u objetivo, dependiendo de las características de la situación
educativa en que se produce la acción." (Citado por Díaz-Barriga y Hernández, 2007: 24)
Estas estrategias van desde las simples habilidades de
estudio, como el subrayado de la idea principal, hasta los procesos de pensamiento complejo,
como el uso de analogías para relacionar el conocimiento previo con la nueva
información, además del aprendizaje estratégico que te permite transferir el
conocimiento de un contexto a otro.
El uso de estrategias está asociado a otro tipo de recursos
y procesos cognitivos de los cuales dispones. Algunos autores concuerdan
con la necesidad de distinguir varios tipos de conocimiento que interactúan
entre sí cuando utilizas estrategias, mismos que a continuación se describen
(Díaz-Barriga y Hernández,
2002: 235):
Cabe mencionar que las
estrategias no son simples técnicas de estudio, sino que se apoyan en éstas
para lograr su finalidad; es decir, las técnicas son una serie de actividades específicas que llevas a cabo
cuando estudias (repetir,
subrayar, esquematizar, realizar preguntas, deducir, entre otras), y que también sueles
utilizar de forma automática, porque ya estás habituado a ellas. Por su parte, una estrategia es una guía de
acciones que debes seguir para llegar a un resultado; por tanto, son siempre conscientes e
intencionales y están dirigidas a un objetivo relacionado con la solución de
problemas, la elaboración
de un producto académico determinado o un desempeño que implique una
elaboración propia.
Hay que señalar, además, que las estrategias tienen un grado de
flexibilidad que te permite utilizarlas cuando lo requieres. En este
sentido, es necesario enfatizar que no son recetas que deban aplicarse al pie
de la letra, pues el uso que haces de ellas va a depender del objetivo que
deseas alcanzar y del tipo de tarea que emprenderás.
Para que una acción que llevas a cabo sea considerada como
una estrategia, es necesario que cumpla con las siguientes características:
Implicar la selección y uso de tus propios recursos y
aquellas capacidades de las que dispones. Estar constituida por una serie de
técnicas, destrezas y habilidades. Su uso no debe ser automático, sino
controlado. Debe existir una planeación previa y un control durante su
ejecución. Contar con un componente motivacional, es decir, debes sentir que
verdaderamente es útil para tu aprendizaje. Debe utilizarse en función de las
demandas contextuales y la consecución de ciertas metas de aprendizaje.
1.3. Tipos de estrategias cognitivas
Aunque no existe una sola clasificación, es posible
diferenciar tres tipos de estrategias de acuerdo al proceso cognitivo que
llevan a cabo y su finalidad:
Estrategias de recirculación de la información: Se
consideran como las más básicas empleadas por cualquier estudiante. Suponen un procesamiento de carácter
superficial, y son utilizadas para conseguir un aprendizaje literal o al pie de
la letra. La estrategia
básica es el repaso, el cual consiste en repetir una y otra vez
(recircular) la información
que se ha de aprender en la memoria de trabajo hasta lograr una asociación,
para luego integrarla en la memoria a largo plazo.
Las estrategias de repaso simple son útiles cuando los
materiales que se han de aprender no poseen o tienen escasa significatividad
lógica, o cuando tienen poca significatividad psicológica para el
estudiante. De hecho, puede
decirse que son las estrategias básicas para el logro de aprendizajes
repetitivos o memorísticos (Díaz-Barriga y Hernández, 2002:238).
Las estrategias de organización: Permiten realizar una reorganización
de la información que va a aprenderse. Mediante el uso de dichas
estrategias es posible organizar, agrupar o clasificar la información, con la
intención de lograr una representación correcta de ésta, explotando ya sea las
relaciones posibles entre sus distintas partes o las relaciones entre la
información que se ha de aprender y las formas de organización esquemática
internalizadas por el estudiante (Díaz-Barriga y Hernández, 2002:239).
Las estrategias de elaboración: Suponen básicamente integrar y relacionar
la nueva información que ha de aprenderse con los conocimientos previos
pertinentes. Puede ser de dos
tipos: simple y compleja; la distinción entre ambas radica en el nivel
de profundidad con que se establezca la integración. También se distingue entre elaboración visual y
verbal-semántica. Es evidente que estas estrategias permiten el tratamiento y una
codificación más sofisticada de la información que se ha de aprender,
porque atiende a su significado y no a aspectos superficiales (Díaz-Barriga y Hernández, 2002:
239).
En la siguiente tabla puedes ver
los diferentes tipos de estrategias, el proceso de aprendizaje que promueven,
su finalidad y la técnica o habilidad que requieres dominar para cada una.
1.4. Estrategias para la lectura
y la elaboración de textos académicos
Aún cuando forman parte de las estrategias cognitivas, la
lectura y escritura de textos académicos requiere de un tratamiento diferente,
debido a la complejidad de procesos mentales que se ponen en funcionamiento al
realizarlas y dada su importancia en esta modalidad. Aunque más adelante
abordarás este tema con mayor profundidad, es acertado considerar desde este
punto algunas estrategias que te pueden servir para llevar a cabo estas
tareas.
Estrategias para la
elaboración de textos académicos
La elaboración de textos “[…] es un proceso cognitivo complejo que
consiste en traducir el lenguaje representado (ideas, pensamientos, sentimientos, impresiones de tipo
episódico que posee el sujeto) en discurso escrito coherente, en función de contextos comunicativos y
sociales determinados […]” (Díaz- Barriga y Hernández, 2002:310). Al ser una de las
actividades que debes realizar frecuentemente, es importante que adquieras
habilidades que te permitan escribir de manera correcta. La producción de textos requiere de
una actividad autorregulada, puesto que se trabaja de forma reflexiva y
creativa. Escribir exige
ser preciso, sistemático y ordenado en la exposición de las ideas. En
relación a los componentes estructurales de este proceso, Flower y Hayes (1986) mencionan tres
subprocesos con respecto a la escritura: la planificación, la redacción y la
revisión (citado en Díaz Barriga, 2002). Veamos cada uno de ellos.
Planificación: En este primer momento debes establecer cuáles son los
objetivos del escrito, además de establecer un plan para su elaboración. Para ello es
necesario: Analizar la
situación comunicativa, es
decir, hacia quién va dirigido el escrito y la intención del mismo. Generar ideas a partir de los
conocimientos disponibles. Organizar las ideas, jerarquizándolas y agrupándolas en bloques.
Redacción: En un segundo momento es necesario que transformes esas
ideas, generadas en un momento previo, en texto, lo que supone el desarrollo del tema. Para
esto requieres: Transcribir las ideas a una organización lingüística
necesariamente lineal. Utilizar
conocimientos de estructuras textuales, gramaticales léxicas y ortográficas.
Tener en cuenta los
condicionantes del contexto (intención y audiencia).
Revisión: En este último momento vas a evaluar el escrito a través de una
lectura analítica, para verificar que cumpla su función comunicativa.
Para hacerlo, debes: Realizar la lectura comparando la idea inicial del plan
con el producto final. Detectar los errores, falta de coherencia,
desvinculación de párrafos, etc.
Corregir el problema o problemas detectados y mejorar el escrito.