domingo, 7 de junio de 2015

(RESUMEN Inteligencia Artificial) Eje 4 Lectura y Elaboración de Textos Académicos

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
¿Hacia dónde nos lleva?

Introducción
En los años cuarenta se pusieron a funcionar las primeras computadoras a las cuales se les llamó “cerebros electrónicos”, ya que podían hacer sumas.
La industria de las computadoras no dejó de evolucionar y, de pronto aquellos enormes aparatos con grandes cintas de carrete se volvieron pequeños y mucho más fáciles de operar. Un día ya tenían un monitor y un teclado para comunicarnos con sus circuitos. Al día siguiente aparecieron en nuestras casas las computadoras personales y hoy están por todos lados, volviéndose indispensables. Los niños de hoy viven en un mundo que, por lo menos en parte, la ciencia ficción imagino hace 50 años.

¿A nuestra imagen y semejanza?
La palabra robot, acuñada en 1921 por el escritor checo Karel Capek, ya ha dejado de ser sinónimo de androides metálicos que van moviendo sus brazos como tentáculos, mientras avanzan sobre sus rueditas por el planeta de las Amazonas Sicodélicas. Los robots serán parte de nuestra vida cotidiana.

Ya comenzó a serlo. En el siglo XX, el ser humano intenta reproducir el antiguo mito de la creación. El hombre quiere construir robots que nos sean útiles y podamos interactuar con ellos de una forma cercana, casi natural; por eso se desea poner un cerebro artificial dentro de un cuerpo que imite lo mejor posible al nuestro.
En los Estados Unidos han logrado crear un modelo que es capaz de caminar, captar el movimiento de una pelota en el aire y cacharla con su mano mecánica, el cual está conectado a varias computadoras que trabajan a su máxima capacidad intentando coordinar lo que detectan los “ojos”; lo que parece más factible es que sus cerebros electrónicos tengan algún grado de inteligencia.
La inteligencia artificial puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. Por ejemplo, la resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de discriminar entre distintos objetos o el responder a órdenes verbales; agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano y éste se basa en la investigación de las redes neuronales humanas  y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.
la investigación de las redes neuronales va  a una velocidad espectacular. Esas redes también se han usado en  los autos robot, que pueden circular por las autopistas a una velocidad normal con un excelente margen de seguridad, y de hecho han cruzado la Unión Americana de costa a costa sin que el conductor tuviera que tocar el volante o los pedales. Se espera que en poco tiempo, imitando el funcionamiento de nuestro cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran procesador, sino miles de pequeños procesadores totalmente interconectados entre sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad de aprender a través de experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina.

¿Qué podemos esperar en el futuro?

Se han hecho cuantiosas predicciones; algunas podrían ser realidad en poco tiempo y otras parecen francamente especulativas.
En el terreno de las computadoras personales, la velocidad de un procesador será enorme y no podremos agotar su memoria ni cargando ciclos enteros de cine ruso.
Quizá ya no sean necesarios los monitores; unos anteojos inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando nuestro texto. Los teclados serán obsoletos, pues en vez de teclear, quizá podremos plasmar palabras en la memoria de la computadora con solo imaginarlas, gracias a una discreta placa (chip) adherida a nuestra frente.
Una voz nos dirá si hemos cometido un error de sintaxis y nos proporcionará una lista de posibles soluciones. En lugar de usar el “ratón”, podremos manipular el texto con el movimiento de nuestros ojos, que será detectado por un inofensivo rayo láser.
La red Internet, llegará a nuestra casa a través del cableado óptico, transportará inmensas cantidades de información que serán cargadas en nuestra computadora en décimas de segundo; también podremos acceder a cualquier programa de televisión o radio que se transmita en cualquier parte del mundo. Los estudiantes tendrán cada vez más clases virtuales en las que accederán directamente a los bancos de información de la universidad y se comunicaran con sus maestros solo para resolver dudas o exámenes.
Pronto los robots comenzarán a desplazar al personal que nos atiende detrás de las ventanillas, podrán cambiarnos un cheque y resolver de manera satisfactoria las dudas sobre nuestro estado de cuenta, el cajero automático del cine recibirá nuestro dinero (o una tarjeta) para darnos a cambio entradas para la película en el horario que le indiquemos; lo mismo ocurrirá  con los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril y en todas partes donde ahora hay ventanillas ocultando a empleados que aguardan impacientes la hora de salida.
Las computadoras conectadas en red a los indicadores bursátiles de todo el mundo, moverán los capitales de un lugar a otro.
Los edificios “inteligentes” serán comunes. Al llegar a casa la puerta se abrirá con el sonido de nuestra voz. La temperatura también será regulada por la computadora central para ofrecernos un clima privado a nuestro gusto. Verbalmente activaremos la televisión, el aparato de sonido o cualquier otro electrodoméstico conectado a nuestra ama de llaves cibernética; la comida que dejemos en el microondas comenzará a prepararse; en la radio la estación de nuestra preferencia nos despertará mientras el calentador se ajusta para que nos demos una ducha deliciosa. Al salr podremos estar tranquilos porque la casa estará capacitada para detectar a posibles intrusos y, en caso dado, la alarma se activará a la mas mínima insinuación de peligro, dando aviso a los cuerpos de seguridad.
Si llega a haber una guerra global, ésta podría ser nombrada “The Robot War”, en la que los pilotos controlarán por realidad virtual aviones, helicópteros y tanques a cientos de kilómetros del campo de batalla sin arriesgar un solo cabello.

En pocos años, robots cirujanos realizarán complejas intervenciones utilizando el instrumental quirúrgico con la precisión de una impresora; algún dia el robot que exploró Marte, será una caja de zapatos comparadas con los que llegarán en algunos años.
Los robots biológicos poblaran en nuestro nombre otros sistemas solares hasta hacerlos habitables para nuestra especie.

¿Pueden pensar las maquinas?

Se ha logrado capacitar a las máquinas de información útil que pueden usar en un ámbito especializado por ejemplo para recorrer una trayectoria de obstáculos y memorizarla o para ejecutar algunos problemas complejos. Nuestro cerebro posee aproximadamente 10 mil millones de neuronas y si todavía no sabemos exactamente cómo se interrelacionan para “pensar”, mucho menos podemos reproducir en una máquina ese proceso.
Hay muchos aspectos que diferencian al cerebro humano de los sistemas desarrollados por la inteligencia artificial, entre ellos: ¿Pueden pensar las máquinas?
• Las máquinas carecen de mecanismos intuitivos y se basan sólo en el método automático de prueba y error; por ello, no tienen la capacidad de reaccionar ante situaciones inesperadas ni la posibilidad de generalizar acontecimientos distintos.
• Las máquinas carecen de creatividad, aspecto hasta ahora totalmente humano. En las máquinas no existe una interrelación creativa, y los cambios de contexto no implican una modificación sustancial entre sus circuitos y programas; el medio circundante no modifica estructuralmente sus funciones.
 • La mente humana está provista de valores producto de la interrelación social; al carecer de aquéllos, las máquinas no pueden evolucionar o autoperfeccionarse.

¿Y la gente?
Hasta el momento, no se sabe cuál será el futuro de la humanidad, pero si se sabe  que indudablemente cambiarán las relaciones de producción y quizá de comunicación; es probable que se agrande aún más el problema de desempleo.

Es casi seguro que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al servicio de una minoría. Pero se deduce que, si se utiliza para lograr un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio ambiente, tal artificio será realmente inteligente.



Conclusión
La inteligencia artificial, ha avanzado drásticamente y hoy se está comprobando lo que ayer se pronosticaba; que el uso de la tecnología avanzaría a tal grado de no poder estar sin ocuparla tanto grandes empresas como estudiantes particulares, es una realidad que la vanguardia de esta innovadora ciencia se pudiera llevar a cabo y dejar de ser solo la ilusión de algún científico innovador. 

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